Control de impulsos en niños y adolescentes

Control de impulsos en niños y adolescentes: ¿Cómo ayudarles?

Hay cosas en la vida que nos vienen dadas y no podemos elegir. Por ejemplo, el lugar en el que nacemos, nuestros padres, la genética… Pero hay muchas otras que, a medida que crecemos, pasarán a formar parte de nosotros y que las aprenderemos a lo largo de la vida. Este es el caso del autocontrol. 

El control de impulsos en niños y adolescentes es una de las cosas que más preocupa a sus progenitores y es normal porque tiene un impacto mayor de lo que pensamos en nuestra vida. 

Lo primero que debemos saber es que la falta de control de los impulsos es algo totalmente normal entre los más pequeños porque ni siquiera han desarrollado su corteza prefrontal, la parte del cerebro que precisamente es responsable del control de nuestros impulsos. En cualquier caso, si quieres ayudar a tus hijos a controlar su impulsividad, hazlo cuanto antes con algunas técnicas de control de impulsos en niños de las que hablaremos en este post.

¿Qué es el autocontrol?

Controlar los impulsos es más difícil de lo que parece. Por eso, las personas que lo logran realmente tienen una habilidad y por eso es también algo que los docentes estimulan en el colegio y los progenitores en la casa. En este sentido, podemos definir el autocontrol como la capacidad que aprendemos de controlar, posponer, detener o inhibir desde emociones o pensamientos hasta necesidad e instintos que, en un momento concreto, no tienen relevancia. 

Por ejemplo, hablamos de autocontrol cuando has sido incapaz de callarte ante una reprimenda del jefe o cuando un peque acaba de comer, pero ve la tableta de chocolate en la nevera y no puede resistirse a comerla. 

Son ejemplos muy simples pero la realidad es que el autocontrol está relacionado con una vida sana y equilibrada mentalmente hablando.

Un niño impulsivo es un niño que no ha desarrollado correctamente los procesos inhibitorios. Por ejemplo, si es incapaz de evitar pegar a otro porque ha sacado mejores notas o porque ha marcado un gol tiene un problema con el control de sus impulsos. 

La impulsividad suele manifestarse de diferentes formas en función de la edad y también del niño, evidentemente. En cualquier caso, la impulsividad suele ser conductual o verbal y mientras que en las edades más temprana suele ser motora, es decir, se puede observar; a medida que crecen y se convierten en adolescentes, la impulsividad suele ser más cognitiva, es decir, relacionada con los pensamientos y emociones. 

Si tienes sospechas de que tu hijo es incapaz de controlar sus impulsos, lo más recomendable es dejarte asesorar por un especialista en terapia de control de impulsos para adolescentes y niños. Sin embargo, si tienes dudas sobre su autocontrol, estas pistas pueden ayudarte a detectarlo:

  • Primero actúa y luego piensa. 
  • Cuando le preguntan algo responde antes de que acaben de hacerle la pregunta.
  • Suele interrumpir a los demás. 
  • Es negativo y tiene dificultades para obedecer. 
  • No tolera bien la frustración. 
  • Vive rabietas incontrolables. 
  • No soporta perder.
  • Le cuesta esperar su turno en un juego.

Beneficios de controlar la impulsividad

A menudo, una persona que no controla sus impulsos pasa por altibajos anímicos. Sin embargo, las personas que tienen la habilidad de controlar sus emociones o impulsos ganan no solo en control, también en libertad y también la forma de vivir sus vidas. 

Estos son algunos de los beneficios del autocontrol:

Control de impulsos en niños y adolescentes

6 técnicas de control de impulsos en niños

Como decíamos al principio de este post, el autocontrol no es una habilidad innata, sino que tenemos que aprenderla con el paso de los años. Por eso, en Aila siempre comentamos a los padres 6 técnicas de control de impulsos en niños que les son de gran ayuda: 

  1. Pensar fríamente ayuda a no caer en la tentación y evitar ser impulsivo. 
  2. Al hacer planes, usar la técnica del “si… entonces”. Por ejemplo: Si acabas los deberes pronto, saldremos a jugar a la calle. 
  3. Visualizar y pensar en las consecuencias de ser impulsivo ayuda a frenar dicho impulso ya que nos permite ser consciente de lo que hacemos. Por ejemplo: Si el peque piensa en que reírse de otro niño significa hacerle daño y además le puede acarrear un castigo, disminuye la posibilidad de que lo haga. 
  4. También hay una serie de actividades o técnicas físicas relacionadas con la respiración para mejorar nuestra capacidad de autocontrol. Son respirar lentamente y de forma profunda, mantener el aire unos segundos y luego expulsarlo lentamente. 
  5. La técnica del tiempo fuera: Es más fácil utilizarla con adolescentes, pero también se puede intentar con niños. Consiste en que en el momento que el menor aprecie una situación que no va poder controlar, salga del lugar donde se encuentra para irse a uno más tranquilo en el que respirar, relajarse, distraerse y, así, controlar su impulso. 
  6. Darse instrucciones a uno mismo: También más pensado para adolescentes con pensamientos negativos aprendan a identificarlos y ponerles freno verbalizando ciertas palabras como: “relax”, “voy a tranquilizarme y mantener la calma”, “puedo controlarme”, etc. 

Otras estrategias para controlar la impulsividad en niños o adolescentes

Hemos comentado que la impulsividad no es igual en niños más pequeños que en adolescentes. Evidentemente, mientras más mayores, más difícil, pero no imposible. Estas son algunas estrategias que trabajamos en la terapia de control de impulsos:

El primer paso del autocontrol es ser capaz de identificar lo que sentimos. ¿Es un sentimiento o un comportamiento? Saber la diferencia entre ambos es fundamental para controlar los impulsos. Veámoslo con un ejemplo: un niño tiene que aprender que es normal sentirse frustrado si el equipo de futbol en el que juega ha perdido, pero debe entender que insultar o pegar a los contrincantes no está bien y no le hará sentir mejor. Debe entender que la violencia u otros comportamientos negativos no son la respuesta para afrontar sus sentimientos. 

No prestar atención a lo que nos dicen o actuar antes de tiempo es una actitud impulsiva. Si los niños aprenden a escuchar instrucciones o incluso pedir que se les repita algo que no han entendido bien, su autocontrol mejora. 

evita muchos problemas de comportamiento y facilita una mejor tolerancia a la frustración. Enseña a tus hijos a darse tiempo y ser pacientes cuando se enfaden o estén molestos. Pueden aprender a calmarse solos. 

del acordeón

Una muy buena forma de ayudar a tus hijos a controlar sus impulsos es mostrándoles cómo lo haces tú. Observando y escuchando tus consejos aprenderá mucho más. 

Si un niño sabe lo que se espera de su actitud o comportamiento en determinadas circunstancias, tendrá más facilidad para controlar su impulsividad y tomar decisiones. 

Un niño activo controla maneja mejor sus impulsos. Las actividades al aire libre son muy útiles. 

Actividades para trabajar el control de impulsos en niños

Hacer deporte o mantenerse activo no solo es bueno para la salud física, también para la salud mental y para desarrollar habilidades como el autocontrol. 

Practicar deporte a diario, hacer yoga, nada, las manualidades, escuchar música, leer… Son actividades que no solo entretienen a los niños sino que les ayuda a relajarse y controlar sus impulsos.

Terapia para el control de impulsos

Si con todas las pautas, técnicas y estrategias que hemos mencionado tu hijo sigue teniendo problemas, podríamos estar ante un caso de trastorno del control de impulso. La mejor forma de confirmar o descartar este diagnóstico es contar con la ayuda de un psicólogo especialistas en la terapia para el control de impulsos. 

 Gran parte de trabajo que desarrollamos en las terapias psicológicas en Aila es con niños y adolescentes, por lo que si necesitas la ayuda de un experto, da el primer paso y contacta con nosotros. La terapia no solo ayudará a tu hijo a relajarse y controlar sus impulsos sino que también nos permitirá detectar el origen de la falta de autocontrol y darle las herramientas necesarias para que aprenda a ponerle freno a su impulsividad y ganar en calidad de vida y bienestar mental. 

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